Según varios estudios, confirman que la creciente presencia de electrónica avanzada, como lo es ABS, IMU, ride‑by‑wire, y diagnósticos OBD, convierte a las motos en verdaderos “software on wheels”. Estos son susceptibles a ataques que pueden desactivar el ABS, desprogramar modos o incluso poner en marcha la moto remotamente.
Esto ha llevado a que la Comisión Económica de la ONU y la UE incluyan las motos en el reglamento UNECE/R155 desde 2024. Se exige estándares de seguridad digital en modelos con conectividad.
¿Qué pueden hacer los hackers con las motos?
Varios ejemplos de casos reales, se ha visto la técnica de intercepción y relay attack al Bluetooth. La cual permite controlar funciones como arranque o bloqueo. Otra es la manipulación del ABS o la IMU. Los hackers podrían llegar a neutralizar el freno antibloqueo o sensores de estabilidad, poniendo en peligro al piloto.
Las otras modalidades que se tienen en cuenta son las de acceso a través de APIs sin autenticación y Ransomware. El ladrón podrá acceder a información y llegar a atacar las funciones de la misma moto. Como resultado, exigen una recompensa económica para volver la moto a la normalidad.
¿Qué regulaciones hay para la ciberseguridad?
El reglamento UNECE/R155 exige desde julio de 2024 estándares mínimos de ciberseguridad para motocicletas conectadas. Esto cubre aspectos como integridad del software, cifrado, y protección de datos personales.
La startup NUUK -en colaboración con Rieju- consiguió la primera certificación de ciberseguridad de AENOR/EUROCYBCAR en un scooter, la Nuuk Cargopro. Esto se logró tras superar 70 amenazas posibles según los estándares de Naciones Unidas.




















