La automoción española, pilar industrial del país, vive una transformación marcada por la electrificación, la digitalización y los nuevos hábitos de movilidad. En este escenario, el papel femenino en los sectores industriales se ha convertido en un termómetro de modernización. Aunque la brecha sigue siendo amplia, los avances son visibles y comienzan a respaldarse con datos oficiales.
Según la Encuesta de Población Activa del INE (2024), las mujeres representaban el 23,4 % de las personas ocupadas en la industria de vehículos de motor en el último trimestre del año, frente al 25,4 % del mismo periodo del año anterior. La cifra muestra un ligero retroceso coyuntural, pero confirma que el empleo femenino en el sector está ya consolidado en torno a una cuarta parte del total, muy por encima de los registros de hace apenas dos décadas.
Más allá de las estadísticas, los nombres propios refuerzan el relato. María Paz Robina, directora general de Michelin España Portugal, se ha convertido en un referente de liderazgo industrial en un sector donde las mujeres ejecutivas son aún escasas. En paralelo, Azucena Hernández Palmero, fundadora de EUROCYBCAR, ha desarrollado el primer test de ciberseguridad europeo para vehículos, situando a España en la vanguardia tecnológica.




















